Río Verde de Istán y Charco del Canalón: la alternativa al Río Chillar a dos pasos de Marbella
Tengo que admitirlo: el Río Verde —o, más oficialmente, el Sendero Istán–Charco del Canalón— no estaba previsto en nuestro itinerario. Estábamos en la Costa del Sol unos días durante nuestro viaje por Andalucía, y en un momento dado nos entraron ganas de escapar de la habitual rutina de playa y lanzarnos a una excursión de senderismo.
Algunas personas de la zona nos recomendaron enseguida el Río Chillar —el destino que todo el mundo sugiere cuando buscas una ruta de senderismo por el agua cerca de Málaga. Después de escuchar tantas descripciones maravillosas, ya estábamos organizándonos para decidir cuál sería el mejor día, cuando descubrimos que el Río Chillar está cerrado hasta nuevo aviso (y, en el momento en que escribimos este artículo, el acceso sigue estando prohibido).
Superada la decepción inicial, nos pusimos enseguida a buscar una alternativa que no nos obligara a renunciar por completo a la idea, y así apareció el Río Verde de Istán, a pocos minutos de Marbella.
¡Tengo que decir que fue una grata sorpresa!
También habíamos encontrado el Paseo Fluvial de Benahavís, conocido por las espectaculares Angosturas del Río Guadalmina. Por lo que pudimos ver, sin embargo, la ruta es más exigente (y probablemente también más espectacular) que la del Río Verde, y para personas poco entrenadas como nosotros no nos pareció la mejor opción. Además, desde el verano de 2026 el acceso está regulado mediante reserva obligatoria a través del portal del Ayuntamiento de Benahavís, en grupos de un máximo de 10 personas: ya no es un lugar al que se pueda llegar de improviso, sino que hay que organizarlo con antelación. También es muy recomendable realizar la ruta acompañado por un guía. Nosotros, teniendo en cuenta nuestra poca experiencia y que no conseguimos entender bien cómo funcionaba la reserva —tengo que admitir que el proceso no es demasiado claro—, habíamos buscado apoyo local: aquí podéis encontrar el enlace a la excursión organizada que habíamos encontrado nosotros.
En cualquier caso, si buscáis una opción que os permita combinar en un mismo día unas horas de senderismo, un pueblo blanco maravilloso, agua fresca y un poco de respiro del turismo de masas, el Río Verde de Istán es una solución que no os decepcionará.
Antes de contaros en detalle mi experiencia por el Río Verde hasta el Charco del Canalón, os dejo aquí la información que me habría gustado tener toda junta antes de salir. Son esas pequeñas cosas prácticas que, cuando se organiza una excursión como esta, permiten ahorrar tiempo y, sobre todo, ayudan a entender enseguida qué recorrido puede ser el más adecuado para vosotros.
- Dónde se encuentra: en Istán, a pocos kilómetros de Marbella.
- Punto de partida que elegimos: el Aparcamiento Charco del Canalón, cerca del Vado de Bornoque.
- Longitud de la ruta corta: aproximadamente 4,5-5 km en total entre ida y vuelta, con alguna variación dependiendo del recorrido elegido.
- Aparcamiento: pequeño, de tierra y gratuito, con espacio aproximadamente para 10-15 coches.
- Dos recorridos posibles: podéis seguir el sendero seco o elegir la ruta acuática, caminando directamente por el Río Verde.
- Dificultad: el recorrido seco es claramente más sencillo; el que transcurre por el río es más exigente, sobre todo por las rocas resbaladizas y por algunos tramos profundos.
- Con niños: valoraría sobre todo el recorrido seco. En la ruta acuática hay puntos en los que el agua es muy profunda.
- Punto culminante: el Charco del Canalón, con su piscina natural y su característica cascada.
- Reserva y entrada: no son necesarias.
- Zona protegida: no dejéis restos de comida ni basura a lo largo del recorrido. Esta zona tiene una enorme importancia medioambiental y, como tal, debe respetarse y preservarse.
Cuidado con no confundirlo con otro Río Verde: en Andalucía hay, de hecho, al menos otro muy conocido entre los senderistas, el de Otívar, en la provincia de Granada, cerca de Almuñécar . Se trata de un recorrido completamente diferente, famoso sobre todo por el cañón excavado en la roca caliza y por sus profundas pozas de color turquesa. Si estáis buscando precisamente este Río Verde, os sugiero, como siempre, echar un vistazo a las excursiones disponibles en GetYourGuide o a las actividades propuestas por Civitatis , donde podéis encontrar distintas opciones para descubrir el Río Verde de Otívar.
Del que os hablo en este artículo es, en cambio, el Río Verde de Istán, que nace en la Sierra de las Nieves, pasa junto al pueblo de Istán y continúa hacia Marbella. Por tanto, si buscáis simplemente “Río Verde” en internet, prestad atención: los resultados suelen mezclar ambos recorridos.
Una última aclaración: aquí os estoy hablando de la ruta corta que parte del aparcamiento del Charco. No debe confundirse con el PR-A 280 Istán – Charco del Canalón, el sendero oficial que parte directamente del pueblo de Istán y es mucho más largo.

Un encuentro simpático por el camino hacia el aparcamiento del Charco del Canalón: una familia de jabalíes junto a la carretera.
Cómo llegar al Charco del Canalón – Río Verde de Istán
Llegar es bastante sencillo, siempre que utilicéis correctamente Google Maps. Una vez en la aplicación, buscad exactamente «Aparcamiento Charco del Canalón». Evitad buscar «Istán» o «Río Verde»: corréis el riesgo de encontrar indicaciones poco claras que os harán perder tiempo.
Dicho esto, mirad siempre con atención las carreteras que os propone el navegador. Esto se debe a que, al contrario de lo que podría parecer, Google Maps puede sugeriros una opción nada segura: una pista de tierra, estrecha e incómoda, que os desaconsejo totalmente. A nosotros nos hizo pasar por allí a la vuelta y os aseguro que estábamos deseando llegar.
Y por el mismo motivo, si después de la caminata queréis acercaros a Istán —algo que os recomendamos totalmente—, no pongáis «Istán centro» como destino. Indicad en su lugar el aparcamiento de Calle Calvario o «Aparcamiento Alto de Istán»: de este modo, Google Maps os llevará casi con toda seguridad por la carretera más segura y sencilla, y además es una opción perfecta para aparcar sin tener que meteros por las calles estrechas del centro.

Río Verde: dos rutas frente a frente
El Río Verde se puede disfrutar de dos maneras muy diferentes: como una excursión por sendero, permaneciendo prácticamente en seco, o como una auténtica ruta acuática, caminando directamente por el cauce del río. En este artículo os cuento ambas opciones.
Una vez lleguéis al «Aparcamiento Charco del Canalón«, esperad el típico aparcamiento que puede ofrecer un lugar como este: rústico, de tierra, sin barreras ni caseta, con espacio para unas 10-15 coches como máximo. El aparcamiento es además un punto de acceso para algunas casas rurales, así que tened cuidado de no bloquear el paso.
Aunque es pequeño y no está especialmente bien señalizado, resulta muy cómodo, porque en cuanto bajéis del coche escucharéis enseguida el sonido del río, y eso ya será la confirmación de que estáis en el lugar correcto.
Desde allí, a pocos pasos, encontraréis el desvío señalizado con un cartel, el que, en la práctica, decidirá qué tipo de jornada vais a tener:
- a la derecha comienza el sendero hacia el Charco del Canalón, siguiendo la pista de tierra
- a la izquierda comienza el recorrido por el río, la auténtica ruta acuática
Como referencia general, tened en cuenta que el recorrido tiene unos 4,5-5 km en total entre ida y vuelta, con alguna variación dependiendo del punto exacto en el que dejéis el coche y de la ruta que decidáis seguir. Os lo indico porque los carteles que encontraréis por el camino suelen mostrar distancias diferentes: se refieren al sendero oficial del Charco del Canalón, que parte desde el pueblo de Istán y es mucho más largo, mientras que el punto de partida que os recomiendo yo —el aparcamiento del Charco— se encuentra unos kilómetros más adelante.

El recorrido por el río: el más espectacular (y el más cansado)
Si decidís tomar el sendero de la izquierda, el que sigue íntegramente el río, preparaos: es sin duda la opción más espectacular, pero también, tengo que admitirlo, la más exigente de las dos.
Vestíos en consecuencia, porque os vais a mojar: no hay ningún tramo seco, salvo algunas piedras que sobresalen del río y que os facilitarán el camino, ofreciéndoos algunos apoyos secos sobre los que avanzar. El primer punto que os permitirá incorporaros al sendero seco llega casi al final, a la altura del antiguo puente colgante —pero para entonces ya habréis llegado al tramo más espectacular, así que no tendría mucho sentido salir del río justo allí.
Una nota para quienes viajan con niños: el agua no es muy profunda en todas partes, pero en algunos puntos ni siquiera una persona de 1,80 m llega a tocar el fondo. Es necesario saber nadar con seguridad: no es un tramo que deba afrontarse a la ligera.
El principal problema, sin embargo, no es la profundidad: son las piedras. Las rocas cubiertas de algas y musgo son extremadamente resbaladizas —es la otra cara de la moneda de ese efecto verde que tanto nos gusta del río.
Dicho esto, caminar por el río merece absolutamente la pena. Ofrece muchísimos rincones preciosos y, en comparación con el recorrido seco, no se sufre el calor; al contrario, es un auténtico baño refrescante, perfecto durante unas vacaciones bajo el intenso sol de Andalucía y de la Costa del Sol.

Uno de los tramos de la ruta acuática por el Río Verde de Istán, rodeado de vegetación y con agua cristalina y poco profunda.
El agua es preciosa y transparente, de esas que te hacen querer meterte en ella de inmediato. En agosto, la temperatura era prácticamente perfecta: fresca, pero no fría. A vuestro alrededor, la vegetación, las libélulas, alguna mariposa, las flores de adelfa… no es un lugar acondicionado, pero sí es, sin duda, natural y alejado de la urbanización masificada de la costa. Incluso nos encontramos con un perrito que nos acompañó durante todo el recorrido, probablemente procedente de alguna casa rural de los alrededores del río. El paisaje, en conjunto, es de un verde muy agradable; también las montañas que cierran el valle ofrecen unas vistas preciosas, con árboles altos y frondosos.
El acceso desde el aparcamiento se realiza a través del Vado de Bornoque, un tramo que facilita la entrada al agua.
Desde allí, la ruta se desarrolla durante varios kilómetros, alternando momentos muy diferentes entre sí:
- tramos donde el agua llega apenas a los tobillos, fáciles y rápidos
- tramos donde sube hasta el torso, y allí hay que caminar con cuidado o prácticamente nadar
- tramos en los que el cauce del río forma una serie de pequeños escalones naturales, creando diminutas cascadas una detrás de otra

…hasta llegar al puente colgante abandonado: todavía existe, pero en pésimo estado de conservación — «abandonado en plena naturaleza».
Este punto — que corresponde a otro vado, útil también para facilitar el acceso a las distintas casas rurales de la zona — crea una preciosa piscina natural con una pequeña cascada. Uno de los momentos más sugerentes de todo el paseo.
Precisamente en este tramo del río, según algunas fuentes históricas, tuvo lugar en 1506 un episodio mucho menos idílico que el que viviréis vosotros: un intento de huida de la población morisca de Istán hacia el norte de África, interceptado aquí por las tropas de Marbella.
Un detalle que no encontraréis en ningún cartel a lo largo del sendero, pero que da un significado completamente distinto al lugar en el que estáis a punto de refrescaros.
Siguiendo adelante, encontraréis otra piscina natural, profunda en el centro pero muy accesible por los laterales. Veréis que os resultará difícil resistiros: darse un baño, quizá dejándoos flotar mientras contempláis la naturaleza que os rodea, es casi obligatorio.
Alrededor de la poza, y en general a lo largo de todo el río, crecen adelfas, álamos, higueras y sauces; y mientras camináis o disfrutáis de un baño refrescante, estaréis rodeados de pequeños peces de agua dulce, alguna tortuga de agua y numerosas aves y libélulas.

Justo después, una vez superadas las paredes rocosas, llegaréis al Charco del Canalón, el punto culminante de todo el recorrido. Es una poza natural excavada con el paso del tiempo por el Río Verde, encerrada entre paredes de roca caliza blanca que crean un contraste precioso con el verde intenso del agua; si conseguís subir un poco por el sendero, desde arriba la perspectiva resulta todavía más espectacular.
Por encima del charco pasa una antigua canalización, una acequia, y precisamente de ahí procede la característica cascada que cae al agua, de la que deriva el nombre de «Canalón». Sin embargo, esta cascada no es completamente natural y, por desgracia, no es constante: depende del agua que llegue a través de la canalización, y puede ocurrir que la encontréis con poco caudal o incluso sin el espectacular salto de agua que aparece en muchas fotografías online.
Todo el paisaje del Canalón está atravesado por acequias y canalizaciones, construidas para llevar el agua del Río Verde hasta terrenos agrícolas y fincas. El propio Canalón toma su nombre precisamente de una canalización situada sobre la garganta; la Diputación de Málaga confirma que la característica caída de agua procede de una acequia situada unos metros más arriba.
Por tanto, es muy plausible que los puentes colgantes de los que os hablaba sirvieran no solo para el paso habitual de los habitantes, sino también para acceder a las infraestructuras hidráulicas y realizar su mantenimiento, controlar las acequias y desplazarse entre las propiedades situadas a ambos lados del río.
Lo bueno es que podéis llegar a todos estos puntos —el puente colgante, el Charco, la cascada— incluso permaneciendo casi siempre en seco, siguiendo la pista de tierra de la que os hablo más abajo.
Pero antes de pasar al tramo seco, tengo que confesaros dos cosas con total sinceridad. La primera: nosotros elegimos el recorrido por el río y, de vez en cuando, debido al cansancio, nos dejamos llevar un poco por la exploración, buscando rutas alternativas más secas por las orillas. No os lo recomiendo en absoluto: no existen senderos reales, son algo peligrosos y están llenos de zarzas, así que solo corréis el riesgo de complicaros la jornada.
La segunda: no os voy a ocultar que hacer todo el recorrido siguiendo el río es bastante exigente —al final estábamos realmente cansados. Una buena solución, por tanto, podría ser no hacer la ruta acuática completa, sino seguir el recorrido seco y entrar en el río únicamente a la altura del Charco.

El recorrido seco: una opción cómoda
Si no queréis mojaros demasiado, o preferís una opción algo menos exigente, elegid el recorrido por el sendero seco —el oficial— hacia el Charco del Canalón. En el desvío que encontraréis después de aparcar, solo tenéis que evitar seguir el sonido del río: al llegar al cartel, girad a la derecha y continuad por la pista de tierra.
El recorrido es cómodo y fácil de seguir desde el principio. Aun así, sigue siendo en algunos tramos de tierra y no está precisamente a la sombra, sobre todo al inicio, así que si lo hacéis en pleno verano, bajo el sol del mediodía, llevad agua suficiente.
Si vuestro objetivo es ver el río de cerca, tened en cuenta que este no es el recorrido más panorámico en ese sentido: permanece alejado del río durante buena parte del trayecto. A cambio, atravesaréis bonitos tramos de bosque de alcornoques, con pinos y enebros; la vegetación es frondosa en algunos puntos y es una de las zonas más bonitas para fotografiar mientras camináis.
La ruta está bien señalizada, tanto con carteles oficiales como con otros un poco más «rurales». Y tranquilos: si os equivocáis de camino, en el peor de los casos acabaréis delante de alguna propiedad privada cuyo acceso está prohibido, como nos ocurrió a nosotros. Solo hay que volver sobre vuestros pasos y retomar la ruta correcta.
Una web que nos ayudó mucho durante este recorrido fue gpsmalaga.com: nos apoyamos precisamente en esta guía para orientarnos cuando, en un momento dado, no teníamos del todo claro dónde estábamos. Explica muy bien todos los desvíos y los puntos de referencia del camino.

En cualquier caso, después de unos 2 km desde el inicio del sendero —con algún desvío más o menos intencionado por la zona boscosa— llegaréis a una bifurcación:
- hacia la izquierda, se llega al antiguo puente colgante abandonado, y esta es la opción que os recomendamos. Eso sí, tened en cuenta que en este tramo hacia el río es posible encontrar una verja cerrada. Si podéis rodearla, perfecto; si el paso no está libre, lamentablemente tendréis que renunciar y continuar por la pista. Pero no os preocupéis: al final del tramo de tierra llegaréis igualmente a la mejor parte de la experiencia.
- siguiendo recto, en cambio, recorreréis el último tramo del sendero oficial por pista, hasta el punto indicado como Casa Balatín.
A lo largo del recorrido, sobre todo en las inmediaciones del Charco, encontraréis también los restos de otros puentes colgantes que antiguamente cruzaban el río.
Por lo que he conseguido reconstruir, puentes como este probablemente servían para permitir a los habitantes y trabajadores de la zona cruzar el Río Verde incluso cuando el vado no era practicable, conectando así las propiedades agrícolas repartidas a lo largo de ambas orillas.
El motivo para construir un puente colgante en lugar de un pequeño puente convencional era perfectamente lógico: el Río Verde tiene un caudal muy variable. En verano puede parecer un curso de agua relativamente tranquilo, pero después de lluvias abundantes el caudal y el nivel pueden aumentar considerablemente. Un pequeño puente apoyado sobre el cauce habría sido mucho más vulnerable; un paso suspendido, en cambio, permite conectar ambas orillas dejando libre el cauce del río.
No es una información que hayamos podido confirmar mediante una fuente histórica sólida, sino únicamente a partir de comentarios de algunos viajeros y de un conocido; sea cierta o no, me gusta considerarla una hipótesis muy plausible.

Siguiendo por el sendero principal, en un momento dado tendréis que cruzar el río por el Vado de Balatín y llegar a la otra orilla, continuando después por la pista de tierra. Casi enseguida llegaréis a una nueva bifurcación: a la izquierda se va hacia Casa Balatín (turismo rural); a la derecha, entre la vegetación y no demasiado bien señalizado, un pequeño cartel indica la continuación hacia el Charco del Canalón.
Siguiendo esta última opción, llegaréis a la pequeña piscina natural de la que os hablaba antes —profunda en el centro, pero accesible por los laterales— y, desde allí, superando la roca, os encontraréis cara a cara con el Charco del Canalón y su cascada.
Lo bueno de este punto es que, además de acceder a la parte más espectacular del recorrido, también podéis daros un breve paseo por el río siguiendo el sentido de la corriente —es decir, bajando y no remontando— hasta el puente colgante: recorriendo, prácticamente en sentido contrario, el mismo tramo que se hace si elegís caminar íntegramente por el río desde el aparcamiento.

Recordad únicamente que, si en la bifurcación anterior habíais encontrado la verja cerrada, desde aquí, para volver al aparcamiento por el sendero seco, tendréis que entrar de nuevo en el río y regresar al acceso del sendero de Balatín por el que habéis llegado; o bien, como alternativa, continuar todo el camino por el río siguiendo la corriente.
La verdadera ventaja del sendero seco es su lado práctico: os permite llegar cómodamente, incluso con niños, a los puntos más bonitos del río sin tener que mojaros desde el principio.
Evidentemente, al hacerlo así renunciaréis a lo que realmente marca la diferencia: caminar por el río es lo que convierte esta jornada en un auténtico trekking acuático, y no simplemente en una caminata que culmina en una piscina natural. Seguiréis disfrutando de lo que veréis, pero la experiencia será diferente.
Sea cual sea la ruta que elijas, debes saber que caminar a lo largo del Río Verde significa caminar literalmente sobre la frontera entre dos áreas naturales protegidas de extremo valor naturalístico y geológico: el río marca, de hecho, el límite meridional entre el Parque Natural Sierra de las Nieves y la Sierra Bermeja.
En pocos kilómetros el paisaje pasa de las rocas calizas a las peridotitas, es decir, rocas magmáticas profundas, procedentes del manto terrestre y llevadas a la superficie por los movimientos tectónicos. No es un detalle menor — la Sierra Bermeja alberga, de hecho, uno de los afloramientos de peridotitas más grandes y extensos del mundo, una auténtica rareza geológica a escala global.
La ruta oficial PR-A 280 Istán – Charco del Canalón
Lo que os he descrito hasta ahora —salir directamente desde el aparcamiento del Charco, es decir, desde el Vado de Bornoque— es la llamada ruta corta hacia el Charco del Canalón. La ruta oficial, el PR-A 280 Istán – Charco del Canalón, parte en cambio directamente desde el pueblo de Istán, desde la zona de Plaza del Cha, y llega hasta el charco atravesando pistas y senderos entre el campo y el valle del Río Verde. El Ayuntamiento la describe así: 7,2 km solo ida, recorrido lineal y dificultad media; por tanto, si la hacéis completa desde Istán, debéis calcular unos 14,4 km entre ida y vuelta.
Es la ruta que elegiría si el objetivo fuera hacer una excursión de verdad y conocer a fondo el paisaje de Istán. Pero no es la que hicimos nosotros: nosotros nos “limitamos” a aparcar en el Charco y a recorrer el sendero más corto que os he contado arriba —que es también, todo hay que decirlo, el tramo más espectacular.
Si os apasiona la Sierra de las Nieves, debéis saber que en 2026 la Diputación de Málaga puso en marcha —con una inversión de casi 600.000 euros— un nuevo sendero desde Istán, que incluirá incluso un nuevo puente colgante de casi 100 metros sobre el Río Verde.
Eso sí, atención: no estamos hablando de la misma ruta de la que os he hablado hasta ahora. El proyecto contempla un sendero de unos 13 km que conectará el casco histórico de Istán con el Castaño Santo, atravesando un recorrido de gran valor paisajístico. El nuevo puente permitirá cruzar el Río Verde con total seguridad, ofreciendo además nuevos puntos de vista sobre el paisaje de los alrededores; a lo largo del trazado también están previstos miradores naturales hacia el Embalse de la Concepción y tramos de vegetación mediterránea típica de la zona.
El Castaño Santo es un castaño monumental, uno de los más antiguos de toda la provincia de Málaga: se calcula que tiene entre 800 y 1.000 años, con un perímetro que supera los 13 metros. Se encuentra en la zona conocida como Hoyo del Bote, y la leyenda local cuenta que precisamente bajo sus ramas, en 1501, Fernando el Católico celebró una misa de acción de gracias durante la represión de la revuelta de los moriscos en Sierra Bermeja —y que en las oraciones se llegó incluso a pedir que se retrasara el crepúsculo, para favorecer la llegada furtiva de las tropas hacia Marbella.
Una leyenda fascinante, sin duda, pero sigue siendo eso: ninguna fuente histórica documentada la confirma.
Para llegar hasta allí hoy, a la espera del nuevo sendero, se puede tomar la ruta ciclista Istán–Castaño Santo directamente desde el pueblo, o bien salir desde San Pedro Alcántara, pasando junto al Club de Golf La Quinta. En su mayor parte es una pista de tierra y resulta adecuada incluso para niños.
Si queréis todos los detalles prácticos del recorrido, esta ruta en Wikiloc cuenta la experiencia paso a paso. En cualquier caso, también en la web del Ayuntamiento de Istán encontraréis muchísima información.

Qué ver en Istán después de la excursión
Ya que os encontráis a dos pasos de Istán, merece la pena dedicar un poco de tiempo a este encantador pueblo blanco por el que pasa el Río Verde: tiene una historia mucho más intensa de lo que su aspecto tranquilo podría hacer pensar —desde la revuelta de los moriscos en el siglo XVI hasta sus fuentes y «cañitos», que le han valido el apodo de «pueblo del agua». Se merece un artículo propio, que prepararemos aparte: por ahora basta con saber que, antes o después de la excursión, merece realmente la pena detenerse a pasear entre la Torre de Escalante, la Iglesia de San Miguel y los dos miradores del pueblo —el Mirador de Tajo Banderas y el Mirador de las Herrizas—, ambos con vistas al Embalse de la Concepción. Este último, en particular, ofrece una preciosa panorámica de este «lago azul» con el pueblo blanco al fondo, perfecta para cerrar el día con una buena foto.
Tampoco os perdáis sus restaurantes y bares: se come realmente bien. Y después de una caminata de 5 km, una cerveza con unas tapas es algo que todos nos merecemos. Nosotros intentamos comer en Entre Sierras y en El Barón, siguiendo la recomendación de la dependienta del supermercado, pero como ya eran casi las 16:00, ambos estaban a punto de cerrar la cocina. Así que optamos por el Restaurante y Bar Troyano, que por suerte todavía tenía los fogones encendidos, ¡y comimos de maravilla!
¿Cuánto mide la ruta del Río Verde de Istán?
La ruta corta que hicimos nosotros, saliendo desde el Aparcamiento Charco del Canalón,
tiene aproximadamente 4,5-5 km en total entre ida y vuelta, con alguna variación dependiendo
del recorrido elegido. No debe confundirse con el PR-A 280 Istán – Charco del Canalón,
el sendero oficial que parte directamente desde el pueblo de Istán y mide unos
7,2 km solo ida.
¿Dónde se aparca para ir al Charco del Canalón?
Nosotros salimos desde el
Aparcamiento Charco del Canalón
,
un pequeño aparcamiento de tierra cerca del Vado de Bornoque, con espacio aproximadamente para 10-15 coches.
También es un punto de acceso a algunas casas rurales, así que tened cuidado de no bloquear el paso.
¿Es necesario caminar dentro del río?
No. Podéis elegir entre
dos recorridos muy diferentes
:
la ruta acuática, que sigue directamente el Río Verde, o el sendero por pista de tierra,
que permite llegar al Charco del Canalón permaneciendo en seco durante la mayor parte del recorrido.
¿El Río Verde de Istán es adecuado para niños?
Con niños, consideraría sobre todo el recorrido seco.
La ruta acuática completa requiere más atención, ya que hay rocas muy resbaladizas y algunos tramos
lo bastante profundos como para que sea necesario saber nadar bien.
¿Son necesarias unas zapatillas de río?
Si elegís la ruta acuática, para mí son fundamentales unas zapatillas con una buena suela antideslizante.
Mejor aún si el modelo protege un poco el pie de los golpes contra rocas y piedras, porque el fondo del río
es irregular y en varios puntos muy resbaladizo. En cualquier caso, en la sección
La Maleta Inteligente
encontraréis todos los detalles sobre el equipamiento adecuado.
¿Es necesario reservar o comprar una entrada?
No. Para esta excursión no es necesario reservar ni comprar ninguna entrada.
Solo tenéis que elegir el recorrido que mejor se adapte a vosotros y llegar con el equipamiento adecuado,
sobre todo si tenéis intención de caminar dentro del río.
El Río Chillar sigue siendo, sin duda, una promesa que nos hemos hecho: una aventura que queremos vivir tarde o temprano, porque todo lo que nos han contado nos ha dejado con demasiadas ganas como para renunciar a ella. Pero si hoy buscáis una experiencia sencilla, auténtica y, sobre todo, refrescante para escapar del calor de la costa, el Río Verde de Istán es la respuesta adecuada: una prueba más de que la Costa del Sol no es solo mar, sino también cañones, senderos y alternativas en plena naturaleza que, desde luego, no se limitan al Caminito del Rey. No hace falta reservar ni comprar entrada: solo llevar un calzado adecuado, tener un poco de cuidado en los tramos más resbaladizos y ganas de lanzarse al agua y a la aventura.
Para esta excursión por el Río Verde, llevar el equipamiento adecuado es fundamental. No hace falta cargar con demasiadas cosas, pero hay algunos elementos que realmente pueden marcar la diferencia, sobre todo porque una parte del recorrido se desarrolla dentro o junto al río.
Empecemos por el calzado, probablemente lo más importante de todo. Yo llevaba unas zapatillas de agua antideslizantes y tengo que decir que, en cuanto a agarre, cumplieron bien su función. El inconveniente es que este tipo de calzado protege poco el pie frente a los golpes contra las rocas o las piedras del fondo del río. Así que, si volviera a hacer esta excursión siguiendo de nuevo el recorrido por el río, y no el sendero seco, elegiría algo un poco más estructurado. He encontrado estas zapatillas , que en mi opinión ofrecen un buen equilibrio entre suela antideslizante, ligereza y una mayor protección del pie.
Otro elemento que no conviene subestimar es la mochila. Tened en cuenta que seguramente llevaréis el teléfono, documentos, llaves y quizá algún otro objeto que no queréis encontrar completamente mojado. Yo compré esta bolsa estanca para una excursión en barco y también me resultó muy útil en el Río Verde. Además, es una de esas compras que después se pueden aprovechar en muchas otras ocasiones, por ejemplo para ir a la playa.
Para esa misma excursión en barco también había comprado esta funda impermeable para el teléfono y la recomiendo también para esta ruta. Para el móvil y las llaves del coche, de hecho, prefiero siempre contar con una protección adicional, sobre todo cuando se camina dentro o muy cerca del agua.
En cuanto a la ropa, elegid prendas que se sequen rápidamente: bañador, camiseta técnica, pantalones cortos deportivos o, en general, tejidos transpirables. Yo, por ejemplo, llevaba ropa normal de gimnasio y, una vez terminada la parte del recorrido por el río, durante el sendero seco de vuelta se secó bastante rápido. Si preferís ir más tranquilos, o sobre todo si hacéis la excursión con niños, podéis llevar también una muda completa.
Precisamente si vais con niños, añadiría también un mini botiquín de primeros auxilios. Yo no había pensado en ello, pero mi compañero de aventura llevaba este kit y, pensándolo bien, es una buena idea. No tanto porque se trate de un recorrido especialmente peligroso, sino porque entre rocas, ramas y un fondo irregular siempre puede producirse un pequeño corte o arañazo.
Evidentemente, no olvidéis una botella de agua. Yo utilizo esta de Natura y me resulta muy cómoda, sobre todo porque, a medida que se vacía, se puede plegar y ocupa cada vez menos espacio en la mochila. El problema es que a menudo está agotada; si no la encontráis disponible, aquí podéis encontrar una alternativa similar .
Protector solar, gorra y gafas de sol son especialmente útiles si decidís hacer también el recorrido seco, donde estaréis mucho más expuestos al sol que en los tramos dentro o junto al río. Yo suelo llevar conmigo este protector solar , práctico también porque ocupa poco espacio en la mochila.
Si realmente no os gusta quedaros con la piel mojada, llevad también una toalla de microfibra . Es el mismo tipo que utilizo cuando viajo a alguna ciudad costera, porque ocupa poco espacio y, sobre todo, se seca muy rápidamente. Para una excursión de este tipo resulta mucho más práctica que una toalla normal.
Por último, meted en la mochila una pequeña bolsa impermeable para la ropa mojada, así a la vuelta no corréis el riesgo de mojar todo lo demás. Yo no había comprado nada específico: simplemente había llevado algunas bolsas para alimentos de IKEA de más. No es una solución especialmente sofisticada, pero es extremadamente práctica para separar la ropa húmeda del resto de objetos.
También añadiría algún snack: una barrita, algunos frutos secos o algo sencillo para comer durante el recorrido. Ocupa poco espacio y nunca se sabe: el hambre puede aparecer justo en el momento menos oportuno.
En definitiva, para esta excursión la regla es sencilla: calzado adecuado, protección frente al agua y ropa que se seque rápidamente. Con estas tres cosas resueltas, todo lo demás sirve sobre todo para hacer la jornada más cómoda.
