Qué hacer en Bilbao cuando llueve
Quien llega a Bilbao lo entiende enseguida: aquí el clima no es un detalle, es parte del carácter de la ciudad.
La lluvia va y viene, a menudo sin previo aviso, pero nunca es un problema real. Como mucho, es una invitación a entrar en algún sitio y descubrir qué sucede bajo techo. Y Bilbao, en esto, está más que preparada.
En este diario de viaje os llevamos a todos los lugares “cubiertos” de Bilbao, donde podréis disfrutar de un día precioso sin preocuparos por el tiempo exterior.
Y os lo aseguro, Bilbao, una vez más, no os decepcionará.
Aquí tenéis algunos consejos prácticos para visitar Bilbao. Son sencillos, pero pueden ayudaros a organizar mejor el viaje, ahorrar tiempo y vivir la ciudad con un ritmo más parecido al de sus habitantes.
Cómo llegar a Bilbao
- En avión: el aeropuerto de Bilbao se encuentra en Loiu, a unos 12 kilómetros del centro, y es el principal aeropuerto del País Vasco. Para consultar vuelos, servicios e información actualizada podéis visitar la página oficial del aeropuerto de Bilbao. Para comparar compañías, fechas y precios, yo también utilizo Google Flights. El autobús Bizkaibus A3247 conecta fácilmente el aeropuerto con Bilbao y realiza varias paradas en el centro, entre ellas Alameda Recalde y Gran Vía, antes de llegar a la estación Bilbao Intermodal. El trayecto dura aproximadamente veinte minutos, aunque puede alargarse si hay tráfico. Para consultar las paradas y conexiones actualizadas también podéis visitar la página de Bilbao Turismo dedicada al enlace con el aeropuerto.
- En tren: la principal estación ferroviaria es Bilbao-Abando Indalecio Prieto, situada en una zona céntrica y cómoda para llegar a pie al Ensanche y al Casco Viejo. Bilbao está conectada principalmente con Madrid y Barcelona mediante los servicios de larga distancia de Renfe. Para comparar las distintas alternativas ferroviarias, yo también utilizo Trainline y TrainPal.
- En autobús de larga distancia: los autobuses conectan Bilbao con Madrid, Barcelona, San Sebastián, Vitoria-Gasteiz y muchas otras ciudades españolas. Muchas rutas están gestionadas por ALSA y llegan a la estación Bilbao Intermodal, situada cerca de San Mamés. La estación está conectada con el resto de la ciudad mediante metro, tranvía, trenes de Cercanías y autobuses urbanos.
- En coche: Bilbao está bien comunicada con el resto de España y con las demás ciudades vascas, pero el automóvil no es necesario para visitar el centro. Entre el tráfico, los aparcamientos de pago y las zonas de acceso regulado, puede convertirse más en un problema que en una ventaja. Si llegáis en coche, podéis valorar los aparcamientos disuasorios situados junto a las estaciones de metro de Leioa, Etxebarri y Ansio-BEC. De este modo podréis dejar el coche fuera del centro y continuar en transporte público. Encontraréis información y condiciones en la página oficial dedicada a los aparcamientos de Bilbao. Como viajé durante la Aste Nagusia, yo acabé aparcando, quisiera o no, en el aparcamiento del Centro Comercial Zubiarte, cerca del Guggenheim. Por tres noches pagamos alrededor de 45 €.
Cómo moverse por Bilbao
- A pie: Bilbao es una ciudad muy agradable para recorrer caminando. El Casco Viejo, el Mercado de la Ribera, el Teatro Arriaga, el Ensanche, el Museo Guggenheim y la zona de Abandoibarra pueden enlazarse mediante un largo paseo junto a la ría. El centro no es enorme, pero tened en cuenta que algunas atracciones se encuentran a ambos lados del río y que la ciudad también cuenta con barrios situados en zonas elevadas.
- En metro: el Metro Bilbao resulta especialmente útil para los desplazamientos más largos y para llegar a localidades del área metropolitana como Getxo, Portugalete y Santurtzi.
- En tranvía: el tranvía atraviesa algunas de las zonas más interesantes de la ciudad y puede ser útil para llegar al Guggenheim, Abandoibarra, San Mamés, el Mercado de la Ribera y los alrededores del Casco Viejo. Podéis consultar mapas, paradas y horarios en la página oficial del tranvía de Bilbao.
- En autobús urbano: los autobuses Bilbobus llegan a los distintos barrios de la ciudad y resultan especialmente útiles para las zonas que no están comunicadas directamente por metro o tranvía.
- En autobús por Bizkaia: para llegar a localidades situadas fuera de la ciudad, como el aeropuerto, San Juan de Gaztelugatxe, Gernika, Bermeo u otros destinos de la provincia, debéis consultar las líneas de Bizkaibus. Comprobad siempre la parada exacta, el número de la línea y los horarios del día, ya que las frecuencias pueden reducirse los domingos y días festivos.
- En trenes locales: Euskotren y los trenes de Cercanías de Renfe permiten llegar a diferentes localidades del área metropolitana y de Bizkaia. Podéis consultar las líneas y los horarios en las páginas oficiales de Euskotren y de Cercanías Bilbao. Euskotren también conecta Bilbao con San Sebastián-Donostia, pero el trayecto es bastante largo. Para viajar directamente entre ambas ciudades, el autobús suele ser más rápido.
- En el funicular de Artxanda: para contemplar Bilbao desde lo alto podéis tomar el Funicular de Artxanda. La estación inferior se encuentra en Plaza del Funicular, a pocos minutos a pie del puente Zubizuri. El trayecto dura solo unos minutos y los servicios suelen salir cada quince minutos.
- Con la tarjeta Barik: si tenéis pensado utilizar con frecuencia el transporte público, puede resultar conveniente comprar una Barik. Es una tarjeta recargable que puede utilizarse en los principales medios de transporte de Bizkaia, entre ellos el metro, el tranvía, Euskotren, Bilbobus y Bizkaibus. Generalmente permite pagar menos que comprando varios billetes sencillos. Una ventaja poco conocida es que la Barik anónima puede ser utilizada por varias personas que viajen juntas. Solo hay que realizar una validación por cada pasajero. Con la aplicación oficial Barik NFC podéis consultar el saldo y recargar la tarjeta física con un teléfono compatible.
- En bicicleta: si hace buen tiempo, podéis combinar los paseos a pie con algunos desplazamientos en bicicleta, sobre todo junto a la ría y en las zonas más llanas. Algunos barrios están construidos en zonas elevadas y pueden resultar bastante exigentes. El servicio municipal de bicicletas eléctricas compartidas es Bilbaobizi. Podéis registraros personalmente en la Oficina Bilbaobizi, situada en la planta baja de la estación Bilbao Intermodal, o, de forma aún más sencilla, descargar la aplicación Bilbaobizi: cread una cuenta, introducid vuestros datos personales y un método de pago y, a continuación, elegid el abono más adecuado. El abono ocasional, que cuesta 10 euros, suele ser la opción más apropiada para quienes visitan Bilbao durante unos pocos días. El servicio suele estar disponible todos los días, pero durante determinadas fiestas algunas estaciones pueden quedar temporalmente fuera de servicio. A mí me ocurrió durante la Aste Nagusia.
- En autobús turístico: el servicio Bilbao City View puede ser útil para obtener una primera visión general de la ciudad. Sinceramente, Bilbao es bastante compacta, por lo que no creo que resulte imprescindible, salvo quizá si viajáis con niños.
Cómo organizar un viaje a Bilbao
- Dos o tres días son suficientes para una primera visita. En dos días podéis recorrer el Casco Viejo, el Mercado de la Ribera, el Ensanche, el Museo Guggenheim y la zona situada junto a la ría. Con un tercer día podéis subir a Artxanda u organizar una excursión a Getxo, Portugalete u otra localidad cercana. Si queréis utilizar Bilbao como base para descubrir Bizkaia, calculad al menos cuatro o cinco días.
- La jornada comienza más tarde que en muchas otras ciudades europeas. A primera hora de la mañana las calles pueden parecer todavía tranquilas y muchas tiendas no abren antes de las 10:00. Podéis aprovechar las primeras horas para pasear junto a la ría, fotografiar el Guggenheim desde el exterior o desayunar tranquilamente, dejando los museos, mercados y tiendas para el resto de la mañana.
- El almuerzo suele servirse a partir de las 13:30-14:00, mientras que la cena comienza normalmente a partir de las 20:30-21:00. Los bares de pintxos suelen tener horarios más flexibles que los restaurantes y permiten comer algo en otros momentos del día.
- En Bilbao se comen pintxos, no simplemente tapas. Una de las mejores formas de descubrir la cocina local es crear un pequeño recorrido por los bares del Casco Viejo, Plaza Nueva, Ledesma y otras zonas frecuentadas por los habitantes. No es necesario pedirlo todo en el mismo establecimiento: normalmente se toman uno o dos pintxos con una bebida y después se continúa hacia otro bar.
- Para los restaurantes más conocidos conviene reservar. Bilbao cuenta con una importante tradición gastronómica y algunos establecimientos pueden llenarse rápidamente, especialmente durante los fines de semana, las fiestas y los grandes eventos. En los bares de pintxos tradicionales normalmente no se reserva, mientras que para los restaurantes, menús degustación y locales muy solicitados conviene organizarse con antelación.
- Algunos espacios culturales pueden ofrecer jornadas gratuitas, descuentos o promociones, pero las condiciones varían. Comprobad siempre los horarios y las tarifas en las páginas oficiales.
- Bilbao y Bilbo son la misma ciudad. Bilbao es el nombre utilizado en español, mientras que Bilbo es la denominación en euskera. Las paradas y las señales también pueden aparecer en ambos idiomas. El Casco Viejo también puede aparecer como Alde Zaharra, mientras que la estación de metro Casco Viejo suele figurar como Casco Viejo/Zazpikaleak.
- Para visitar los alrededores también podéis valorar una excursión organizada. Yo siempre consulto las actividades disponibles en GetYourGuide o en Civitatis, sobre todo cuando quiero visitar varios lugares en el mismo día sin utilizar el coche.
- Durante la Aste Nagusia reservad con mucha antelación y, quizá, fuera del Casco Viejo: de lo contrario, podríais no dormir hasta las cinco de la mañana. La fiesta suele celebrarse durante la segunda mitad de agosto y llena la ciudad de conciertos, espectáculos, fuegos artificiales, actividades gastronómicas y las tradicionales txosnas. Consultad las posibles novedades y el programa en la página oficial de Bilbao, buscando “Aste Nagusia” en la barra de búsqueda. Durante la fiesta también suele publicarse una aplicación que podréis descargar.
- Aprovechad la red Wi-Fi pública. En varias plazas, zonas turísticas y edificios municipales hay puntos de acceso gratuitos. Solo tendréis que buscar Bilbao WiFi entre las redes disponibles en vuestro teléfono.
- Valorad la posibilidad de comprar la Bilbao Bizkaia Card, que no debe confundirse con la Barik, ya que esta última es principalmente una tarjeta recargable para el transporte. La Bilbao Bizkaia Card es una tarjeta turística personal que incluye transporte y otras ventajas culturales o turísticas. Antes de comprarla, comparad su precio con el coste real de los desplazamientos y las actividades que hayáis programado.
Cuándo visitar Bilbao
- La primavera es un buen momento para visitar Bilbao. Las temperaturas suelen ser suaves, la vegetación está muy verde y la ciudad está menos concurrida que durante los meses centrales del verano. La lluvia sigue siendo posible y el tiempo puede cambiar rápidamente, así que llevad siempre alguna prenda impermeable.
- El verano ofrece días largos, temperaturas normalmente agradables y numerosos eventos. Sin embargo, julio y agosto son los meses más solicitados y caros. Incluso en verano no puede descartarse la lluvia. Agosto es especialmente animado durante la Aste Nagusia, pero quienes busquen tranquilidad quizá prefieran otro momento.
- El otoño puede ser muy sugerente. Septiembre suele ofrecer temperaturas todavía agradables, mientras que octubre trae menos visitantes y colores intensos en los parques y las zonas verdes de los alrededores. Es un momento excelente para combinar cultura, gastronomía y naturaleza, siempre que estéis preparados para la posibilidad de lluvia.
- El invierno suele ser más lluvioso y ventoso, aunque las temperaturas en la ciudad normalmente no son extremas. Es un periodo interesante para visitar museos, mercados y establecimientos gastronómicos con menos turistas, aunque los días son más cortos y el frío húmedo puede resultar intenso.
- En mi opinión, los mejores periodos para visitar Bilbao son mayo-junio y septiembre-principios de octubre. Los días son bastante largos, las temperaturas son agradables y la afluencia suele ser menor que en agosto.
- La época navideña también puede ser una buena ocasión para conocer Bilbao. La ciudad se ilumina y se decora, se organizan mercados y eventos, y la gastronomía adquiere todavía más importancia en la vida local. Llevad ropa de abrigo, una chaqueta impermeable y calzado adecuado para la lluvia.

Los museos de Bilbao: un refugio cultural imprescindible
Cuando la lluvia tiñe de gris el Nervión, la respuesta de Bilbao es una oferta museística entre las más ricas de Europa. Más de veinte templos de la cultura os esperan al calor y a cubierto. Las entradas tienen siempre precios accesibles, salvo quizás el Guggenheim.
Los 5 imprescindibles (+2) son:
Guggenheim Museum: El titán de acero de Frank Gehry, con sus exposiciones de arte contemporáneo, os mantendrá ocupados durante horas. Con 1,2 millones de visitantes al año, es una apuesta segura.- Museo de Bellas Artes: La antítesis perfecta: 10.000 obras desde la Edad Media hasta Chillida, en un ambiente íntimo. En febrero de 2026 es gratuito, aunque debido a una remodelación que limita el acceso.
- Itsasmuseum: No es un museo marítimo cualquiera. Aquí subiréis a barcos reales y viviréis la historia del puerto de Bilbao. Cuando estuve yo, estaba parcialmente cerrado por restauración.
- Euskal Museoa: Para entender el alma vasca, este es el lugar adecuado en pleno Casco Viejo.
- Museo Arqueológico: Un viaje a la prehistoria del País Vasco, sorprendente y accesible.
- Museo de Arte Sacro: Pequeña joya que ofrece un recorrido por la iconografía vasca. Entrada gratuita los martes.
- Tour de San Mamés: Museo + estadio del Athletic Club. Aunque no seas aficionado, está muy bien organizado.
Pocos lo saben, pero hay un hilo rojo —o mejor dicho, un hilo de hierro— que une la historia industrial de Bilbao con su mito futbolístico.
No es casualidad que el estadio de San Mamés, o los bares durante los partidos, resuenen con el potente coro “¡Alirón, alirón, el Athletic campeón!” cada vez que el Athletic Club gana.
Esta palabra tiene un origen único, que hunde sus raíces en las minas de hierro de la región y en el estrecho vínculo comercial con Inglaterra. A finales del siglo XIX, los ingenieros británicos que trabajaban en las extracciones marcaban los filones más puros y ricos con la inscripción “All iron” (“todo hierro”).
Los mineros vascos adoptaron aquel signo de buena suerte, pronunciándolo tal como estaba escrito: “A-li-rón”. De expresión de alegría en las galerías que recibían esa placa, se convirtió en el grito de triunfo del equipo de la ciudad obrera: un auténtico puente sonoro entre el pasado industrial y el presente deportivo.
Otra curiosidad sobre el Athletic Club: es el único equipo del mundo que alinea únicamente futbolistas nacidos o formados en el País Vasco. Es una elección de identidad, un pacto no escrito con su gente.
Así que, la próxima vez que escuchéis “¡Alirón!”, recordad que ese grito no celebra solo un gol. Habla de minas, de comunidad y de orgullo: es el sonido auténtico de Bilbao.

Teatro Arriaga
Incluso visitarlo de día merece la pena, pero si consigues encajar un espectáculo nocturno, un día de lluvia se vuelve de repente elegante.
Inspirado en la Opéra Garnier de París, el Teatro Arriaga es un triunfo de eclecticismo que domina la plaza. Su fachada es un relato en piedra: el ático coronado por un reloj, torres poligonales y, sobre todo, balcones sostenidos por cariátides y atlantes. Estas figuras esculpidas, de formas generosas y maternales, le valieron al teatro el cariñoso apodo popular de “Casa de Maternidad”.
Pero tras la fachada histórica se escondía un alma sorprendentemente moderna para finales del siglo XIX. Fue uno de los edificios más avanzados de Europa: contaba con iluminación eléctrica desde su inauguración (abandonando el gas) e incluso con un servicio telefónico que, por 15 pesetas, permitía a las familias acomodadas escuchar la ópera cómodamente desde casa. ¡Un precursor del streaming decimonónico!
Originalmente llamado “Nuevo Teatro de Bilbao”, en 1902 recibió su nombre definitivo en honor al genio local Juan Crisóstomo de Arriaga. Un compositor prodigio, apodado el “Mozart español”, cuya vida fulgurante se apagó con tan solo 19 años.
La historia del teatro no ha sido sencilla: un devastador incendio en 1914 y una grave inundación en 1983 destruyeron sus interiores originales. Las posteriores restauraciones supieron preservar su esencia: hoy alberga una sala en forma de herradura (según la tradición italiana) con capacidad para 1.200 espectadores, con estructuras portantes de hierro que recuerdan la resiliencia de la ciudad.
Hoy el teatro está más vivo que nunca. Ofrece una programación prestigiosa de ópera, ballet y teatro, y organiza visitas guiadas para descubrir sus secretos, desde los dorados del foyer hasta los espacios subterráneos. Un símbolo de elegancia que ha atravesado fuego y agua, manteniendo intacto su papel de faro cultural de Bilbao. ¡Visita su sitio web oficial!
El balcón principal de la fachada es el “escenario cero”, el punto de partida oficial y cargado de emoción de la Aste Nagusia, la Semana Grande de Bilbao.
Es desde allí donde, el sábado que da inicio a los nueve días de fiesta, se lanza el famoso Txupinazo (el cohete inaugural). Y, justo después, aparece la Marijaia, la reina simbólica de la celebración, con los brazos levantados en señal de alegría.
Ese momento desata una explosión de energía en la Plaza del Arenal, que se llena de una multitud festiva lanzando al aire miles de vasitos de plástico (el simbólico txikiteo), mientras suena por primera vez el himno “Badator Marijaia”.
Así que sí, si visitas Bilbao durante la Semana Grande, este lugar no es solo un edificio bonito: es el corazón palpitante desde el que arranca el delirio organizado y alegre que envuelve a la ciudad. Es el epicentro de la emoción colectiva.

Antigua Estación de la Concordia
La Antigua Estación de la Concordia (hoy integrada en el entorno de Abando) se asoma directamente a la Ría y daba la bienvenida a sus viajeros con el Teatro Arriaga frente a ella. La estación es de estilo ferroviario inglés y su fachada de hierro y vidrio es uno de los primeros ejemplos de este tipo en España.
Pero no es esto lo que despierta la curiosidad de viajeros como nosotros. Bajo ella se encontraba la baraja, el antiguo mercado informal de sardinas, del que todavía hoy pueden verse los arcos apoyados junto a la ría. Existe la famosa canción popular “Desde Santurce a Bilbao”, que describe precisamente a una sardineira que camina “por toda la orilla” (a lo largo de la Ría), con la falda remangada, el corsé apretado y la cesta en la cabeza, vendiendo sardinas de Santurtzi puerta a puerta.
Pero la verdad es que os he traído hasta aquí con otro propósito. No tenéis que entrar corriendo para coger el tren, lo prometo. Aquí debéis entrar y dirigiros hacia la zona de billetes de la estación nueva. Levantad la vista. Sobre vosotros se extiende una enorme vidriera que celebra las industrias vascas: el mar, la mina, la siderurgia. Es una obra monumental que da la bienvenida cada día a miles de viajeros, pero muy pocos la observan de verdad.
Para quienes buscan lo insólito, visitad una estación “fantasma”: bajad en la parada Euskalduna (línea 1). Sin gastar un euro, podréis admirar la espectacular arquitectura subterránea de Norman Foster, una auténtica obra de arte cotidiana.
Aunque huellas prehistóricas y romanas (restos del 300 a.C. en el Monte Malmasín) salpican la zona, la verdadera historia urbana comienza en el año 1300, como puerto estratégico.

Azkuna Zentroa
El Azkuna Zentroa es mucho más que un simple museo o centro cultural. Es un auténtico y vibrante hub urbano, un experimento social y arquitectónico perfecto para un día de lluvia (o de sol). Podéis pasar allí medio día o más sin aburriros y sin mojaros nunca: visitar una exposición, tomar un café contemplando la piscina suspendida, asistir a una película, subir a la terraza, comer y quizá regalaros una hora de relax en el spa. Es la quintaesencia de la Bilbao moderna, creativa y social.
Esto es lo que podréis hacer en su interior.
Admirar la arquitectura y el arte público
- El diseño de Philippe Starck: El edificio, un antiguo almacén de vino de 1909, fue rehabilitado por el icónico diseñador francés. Cada rincón es una sorpresa.
- Las 43 columnas únicas: El patio central es famoso por sus 43 columnas, todas distintas entre sí (de mármol, de metal, con luces, revestidas de libros, con una piscina suspendida…). Es una instalación permanente que se recorre con la mirada hacia arriba.
- La piscina suspendida (Plaza de la Piscina): es una piscina transparente suspendida a 9 metros de altura. Se puede nadar observando a la gente caminar bajo tus pies (forma parte del centro de bienestar y es accesible previo pago).
Vivir la cultura (exposiciones, cine, performances)
- Exposiciones temporales: Acoge regularmente importantes muestras de arte moderno y contemporáneo, fotografía, diseño y temáticas sociales (a menudo con entrada de pago).
- Cine: Su sala cinematográfica (Atlan) ofrece una programación de calidad: películas en versión original, ciclos temáticos, festivales y producciones independientes.
- Performances y eventos: Desde su inauguración ha acogido conciertos, espectáculos de danza, teatro y festivales. Es un escenario para la escena creativa vasca e internacional.
Disfrutar del espacio público (gratuitamente)
- Pasear y quedarse: Los enormes espacios interiores, con bancos, gradas y zonas lounge, están concebidos para ser vividos. Los bilbaínos pasan allí el tiempo, leen, charlan, trabajan con el portátil. El ambiente es informal y vibrante.
- Admirar la terraza panorámica: Subid hasta la azotea-terraza. Ofrece una espectacular vista de 360° sobre Bilbao y es el lugar perfecto para hacer una pausa. También alberga un bar y un restaurante.
Bienestar, gastronomía y compras
- Centro de bienestar y gimnasio: El Centro de Bienestar Islático ofrece gimnasio, piscina (¡la suspendida!), termas, saunas y tratamientos (acceso de pago).
- Comer y beber: Hay varias opciones para todos los gustos y presupuestos:
- La Cafetería, para un café rápido.
- El Tilo Gastro-Bar, para pintxos y platos informales.
- La Bistroteka, para un restaurante más refinado.
- El Rooftop Bar en la terraza, para un aperitivo con vistas.
- Pequeñas compras: Algunas tiendas venden diseño, libros y productos locales.

Bares de pintxos
Y ahora sí… ¡se habla de sabor de verdad! En Bilbao no se “come”, se hace el txikiteo (pronunciado chicchitéo): una peregrinación gastronómica de bar en bar, donde cada parada es un pintxo diferente y una pequeña cerveza (zurito) o un vino.
Los pintxos no son simples tapas: son pequeñas obras de arte culinarias, equilibradas sobre rebanadas de pan o presentadas en pequeñas bandejas, donde la tradición (como la tortilla de bacalao o las croquetas cremosas) se encuentra con la innovación. El consejo es empezar hacia las 13:00 o a partir de las 20:30 y dejarse llevar por el flujo.
Aquí tienes 4 bares imprescindibles, para recorrer la ciudad a través del gusto.
En el Casco Viejo, si llueve, basta con quedarse a cubierto bajo los soportales de la Plaza Nueva:
- Café Bar Bilbao (Plaza Nueva, 6): aquí la tradición está en casa. Ambiente auténtico, barra siempre llena y pintxos clásicos perfectos. Su “pintxo bilbaíno” por excelencia: la Gilda (aceituna, anchoa y guindilla en vinagre, el primer pintxo de la historia) y un plato de champiñones rellenos para acompañar con un Txakoli fresco, el vino blanco ligero y ligeramente ácido del País Vasco.
- Víctor Montes (Plaza Nueva, 8): justo enfrente del anterior, pero con una experiencia diferente. Es un local histórico y elegante, con barra de madera y estanterías llenas de botellas antiguas. Aquí los pintxos son más elaborados. Pedid el foie a la plancha o los pintxos de gambas. Perfecto para un aperitivo refinado. Sentaos en la zona de restaurante si queréis una cena completa de pescado fresquísimo.
En Abando, no os perdáis:
- El Globo (Calle Diputación, 8): a pocos pasos de la Gran Vía, es un templo moderno del pintxo. La barra es un triunfo de creatividad y color. Explorad sus propuestas innovadoras, a menudo con pescado crudo, salsas atrevidas y presentaciones contemporáneas. Probad su pintxo de bacalao en cualquiera de sus versiones y todo lo que lleve crema de Idiazábal (queso vasco ahumado).
- Ledesma N°5 (calle Ledesma): la especialidad de Ledesma N°5 no es un solo plato, sino un concepto: la altísima calidad de la materia prima transformada en propuestas modernas y para compartir, perfectas para el ambiente informal del local. Explorad sus creaciones innovadoras, muchas veces con pescado crudo, salsas intensas y presentaciones actuales. Probad las croquetas, los calamares fritos —imprescindibles—, su pintxo de bacalao en cualquier versión y también sus hamburguesas; no las he probado, pero dicen que están entre las mejores de la ciudad.città.
Cualquier bar que probéis y cualquier pintxo que degustéis, os recomiendo absolutamente el ritual: entrad, pedid una bebida, coged un plato y servíos los pintxos que queráis de la barra (los fríos) o pedid los calientes al camarero. Guardad los palillos, ya que el personal los contará para calcular lo que habéis consumido cuando vayáis a pagar.
Y si aún no habéis tenido suficiente, leed Sabor a Bilbao: dónde comer en Bilbao, entre txikiteo y los sabores de una de las capitales del País Vasco.
Viajar por el País Vasco significa aceptar una pequeña verdad: aquí el tiempo forma parte de la aventura. El sol, el viento y la lluvia pueden alternarse en cuestión de pocas horas, por lo que vuestra maleta debe estar preparada para todo.
La estrategia ganadora consiste en vestirse por capas. Llevad siempre una sudadera para poneros sobre la camiseta. Yo compré esta chaqueta impermeable y cortavientos y fue una de las prendas más útiles que llevé. Incluso en verano, el viento atlántico puede resultar cortante, por lo que una bufanda ligera o un calentador de cuello nunca están de más.
Elegid calzado práctico. Para salir de Bilbao y explorar la costa necesitaréis unas botas cómodas para recorrer los senderos, además de unos escarpines para las playas rocosas más resbaladizas. Meted también en la maleta el bañador y una toalla de playa ligera. Yo compré esta para poder llevarla siempre conmigo cuando visito una ciudad costera. El Atlántico está frío, pero la tentación de darse un baño heroico o de pasear con los pies en el agua siempre está al acecho.
No os dejéis engañar por la brisa fresca: el sol puede quemar la piel. Un sombrero y una crema solar de alta protección son imprescindibles. Yo siempre llevo conmigo esta crema solar, pequeña pero muy eficaz.
Casi se me olvidaba: llevad un paraguas resistente al viento. Yo llevaba uno de Samsonite, que resistió dos días de lluvia, pero una chica de Bilbao me recomendó uno de Lendoo. Ella lo llevaba consigo y parecía realmente resistente.
Completad el equipaje con un poco de tecnología útil: los mapas sin conexión y una aplicación meteorológica que consultéis con frecuencia pueden ser de gran ayuda. Como siempre, también llevé mi batería externa. Puede parecer un detalle sin importancia, pero facilita mucho las jornadas, especialmente cuando utilizáis el navegador para orientaros por los senderos y queréis fotografiar todos los rincones y los momentos más bonitos del viaje. A mí me regalaron esta y estoy encantada con ella. Existen muchísimos modelos diferentes, pero, independientemente del que elijáis, os recomiendo encarecidamente llevar una.
Con estos objetos en la maleta estaréis preparados para disfrutar del País Vasco sin demasiado estrés y adaptaros fácilmente a su clima cambiante y al ritmo de esta región tan especial.
Y así, no os dejéis desanimar por la típica txirimiri vasca, esa llovizna fina y persistente que moja Bilbao y el País Vasco durante más de 120 días al año. La ciudad está lista para sorprenderos incluso con mal tiempo, revelando tesoros que el sol a menudo no os permitiría descubrir.
