Qué hacer en Bilbao cuando llueve
Quien llega a Bilbao lo entiende enseguida: aquí el tiempo no es un simple detalle, sino parte del carácter de la ciudad. Puede sorprenderos un chaparrón intenso que aparece y desaparece en cuestión de horas, o la txirimiri vasca, esa llovizna fina y persistente que a veces puede acompañaros durante días enteros.
Pero nunca es un verdadero problema. Como mucho, es una invitación a entrar en algún sitio y descubrir todo lo que Bilbao ofrece bajo techo. Y en esto, la ciudad está más que preparada.
Así que, si os estáis preguntando qué hacer en Bilbao cuando llueve, en este diario de viaje os llevamos a descubrir algunos de los mejores lugares cubiertos de Bilbao, donde podréis disfrutar de un día estupendo sin preocuparos por el tiempo que haga fuera.
Y os lo aseguramos: una vez más, ¡Bilbao no os decepcionará!
Aquí tenéis algunas recomendaciones prácticas para organizar mejor una visita a Bilbao: cómo llegar, dónde aparcar, cómo desplazarse, cómo organizar la visita y cuándo ir. Algunas indicaciones útiles para elegir los transportes más cómodos, moveros por la ciudad y organizar las jornadas teniendo en cuenta las distancias, los horarios y los grandes eventos.
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Cómo llegar a Bilbao
- En avión: el aeropuerto de Bilbao se encuentra en Loiu, a unos 12 kilómetros del centro, y es el principal aeropuerto del País Vasco. Para consultar vuelos, servicios e información actualizada podéis visitar la página oficial del aeropuerto de Bilbao. Para comparar compañías, fechas y precios, yo también utilizo Google Flights. El autobús Bizkaibus A3247 conecta fácilmente el aeropuerto con Bilbao y realiza varias paradas en el centro, entre ellas Alameda Recalde y Gran Vía, antes de llegar a la estación Bilbao Intermodal. El trayecto dura aproximadamente veinte minutos, aunque puede alargarse si hay tráfico. Para consultar las paradas y conexiones actualizadas también podéis visitar la página de Bilbao Turismo dedicada al enlace con el aeropuerto.
- En tren: la principal estación ferroviaria es Bilbao-Abando Indalecio Prieto, situada en una zona céntrica y cómoda para llegar a pie al Ensanche y al Casco Viejo. Bilbao está conectada principalmente con Madrid y Barcelona mediante los servicios de larga distancia de Renfe. Para comparar las distintas alternativas ferroviarias, yo también utilizo Trainline y TrainPal.
- En autobús de larga distancia: los autobuses conectan Bilbao con Madrid, Barcelona, San Sebastián, Vitoria-Gasteiz y muchas otras ciudades españolas. Muchas rutas están gestionadas por ALSA y llegan a la estación Bilbao Intermodal, situada cerca de San Mamés. La estación está conectada con el resto de la ciudad mediante metro, tranvía, trenes de Cercanías y autobuses urbanos.
- En coche: Bilbao está bien comunicada con el resto de España y con las demás ciudades vascas, pero el automóvil no es necesario para visitar el centro. Entre el tráfico, los aparcamientos de pago y las zonas de acceso regulado, puede convertirse más en un problema que en una ventaja. Si llegáis en coche, podéis valorar los aparcamientos disuasorios situados junto a las estaciones de metro de Leioa, Etxebarri y Ansio-BEC. De este modo podréis dejar el coche fuera del centro y continuar en transporte público. Encontraréis información y condiciones en la página oficial dedicada a los aparcamientos de Bilbao. Como viajé durante la Aste Nagusia, yo acabé aparcando, quisiera o no, en el aparcamiento del Centro Comercial Zubiarte, cerca del Guggenheim. Por tres noches pagamos alrededor de 45 €.
Cómo moverse por Bilbao
- A pie: Bilbao es una ciudad muy agradable para recorrer caminando. El Casco Viejo, el Mercado de la Ribera, el Teatro Arriaga, el Ensanche, el Museo Guggenheim y la zona de Abandoibarra pueden enlazarse mediante un largo paseo junto a la ría. El centro no es enorme, pero tened en cuenta que algunas atracciones se encuentran a ambos lados del río y que la ciudad también cuenta con barrios situados en zonas elevadas.
- En metro: el Metro Bilbao resulta especialmente útil para los desplazamientos más largos y para llegar a localidades del área metropolitana como Getxo, Portugalete y Santurtzi.
- En tranvía: el tranvía atraviesa algunas de las zonas más interesantes de la ciudad y puede ser útil para llegar al Guggenheim, Abandoibarra, San Mamés, el Mercado de la Ribera y los alrededores del Casco Viejo. Podéis consultar mapas, paradas y horarios en la página oficial del tranvía de Bilbao.
- En autobús urbano: los autobuses Bilbobus llegan a los distintos barrios de la ciudad y resultan especialmente útiles para las zonas que no están comunicadas directamente por metro o tranvía.
- En autobús por Bizkaia: para llegar a localidades situadas fuera de la ciudad, como el aeropuerto, San Juan de Gaztelugatxe, Gernika, Bermeo u otros destinos de la provincia, debéis consultar las líneas de Bizkaibus. Comprobad siempre la parada exacta, el número de la línea y los horarios del día, ya que las frecuencias pueden reducirse los domingos y días festivos.
- En trenes locales: Euskotren y los trenes de Cercanías de Renfe permiten llegar a diferentes localidades del área metropolitana y de Bizkaia. Podéis consultar las líneas y los horarios en las páginas oficiales de Euskotren y de Cercanías Bilbao. Euskotren también conecta Bilbao con San Sebastián-Donostia, pero el trayecto es bastante largo. Para viajar directamente entre ambas ciudades, el autobús suele ser más rápido.
- En el funicular de Artxanda: para contemplar Bilbao desde lo alto podéis tomar el Funicular de Artxanda. La estación inferior se encuentra en Plaza del Funicular, a pocos minutos a pie del puente Zubizuri. El trayecto dura solo unos minutos y los servicios suelen salir cada quince minutos.
- Con la tarjeta Barik: si tenéis pensado utilizar con frecuencia el transporte público, puede resultar conveniente comprar una Barik. Es una tarjeta recargable que puede utilizarse en los principales medios de transporte de Bizkaia, entre ellos el metro, el tranvía, Euskotren, Bilbobus y Bizkaibus. Generalmente permite pagar menos que comprando varios billetes sencillos. Una ventaja poco conocida es que la Barik anónima puede ser utilizada por varias personas que viajen juntas. Solo hay que realizar una validación por cada pasajero. Con la aplicación oficial Barik NFC podéis consultar el saldo y recargar la tarjeta física con un teléfono compatible.
- En bicicleta: si hace buen tiempo, podéis combinar los paseos a pie con algunos desplazamientos en bicicleta, sobre todo junto a la ría y en las zonas más llanas. Algunos barrios están construidos en zonas elevadas y pueden resultar bastante exigentes. El servicio municipal de bicicletas eléctricas compartidas es Bilbaobizi. Podéis registraros personalmente en la Oficina Bilbaobizi, situada en la planta baja de la estación Bilbao Intermodal, o, de forma aún más sencilla, descargar la aplicación Bilbaobizi: cread una cuenta, introducid vuestros datos personales y un método de pago y, a continuación, elegid el abono más adecuado. El abono ocasional, que cuesta 10 euros, suele ser la opción más apropiada para quienes visitan Bilbao durante unos pocos días. El servicio suele estar disponible todos los días, pero durante determinadas fiestas algunas estaciones pueden quedar temporalmente fuera de servicio. A mí me ocurrió durante la Aste Nagusia.
- En autobús turístico: el servicio Bilbao City View puede ser útil para obtener una primera visión general de la ciudad. Sinceramente, Bilbao es bastante compacta, por lo que no creo que resulte imprescindible, salvo quizá si viajáis con niños.
Cómo organizar un viaje a Bilbao
- Dos o tres días son suficientes para una primera visita. En dos días podéis recorrer el Casco Viejo, el Mercado de la Ribera, el Ensanche, el Museo Guggenheim y la zona situada junto a la ría. Con un tercer día podéis subir a Artxanda u organizar una excursión a Getxo, Portugalete u otra localidad cercana. Si queréis utilizar Bilbao como base para descubrir Bizkaia, calculad al menos cuatro o cinco días.
- La jornada comienza más tarde que en muchas otras ciudades europeas. A primera hora de la mañana las calles pueden parecer todavía tranquilas y muchas tiendas no abren antes de las 10:00. Podéis aprovechar las primeras horas para pasear junto a la ría, fotografiar el Guggenheim desde el exterior o desayunar tranquilamente, dejando los museos, mercados y tiendas para el resto de la mañana.
- El almuerzo suele servirse a partir de las 13:30-14:00, mientras que la cena comienza normalmente a partir de las 20:30-21:00. Los bares de pintxos suelen tener horarios más flexibles que los restaurantes y permiten comer algo en otros momentos del día.
- En Bilbao se comen pintxos, no simplemente tapas. Una de las mejores formas de descubrir la cocina local es crear un pequeño recorrido por los bares del Casco Viejo, Plaza Nueva, Ledesma y otras zonas frecuentadas por los habitantes. No es necesario pedirlo todo en el mismo establecimiento: normalmente se toman uno o dos pintxos con una bebida y después se continúa hacia otro bar.
- Para los restaurantes más conocidos conviene reservar. Bilbao cuenta con una importante tradición gastronómica y algunos establecimientos pueden llenarse rápidamente, especialmente durante los fines de semana, las fiestas y los grandes eventos. En los bares de pintxos tradicionales normalmente no se reserva, mientras que para los restaurantes, menús degustación y locales muy solicitados conviene organizarse con antelación.
- Algunos espacios culturales pueden ofrecer jornadas gratuitas, descuentos o promociones, pero las condiciones varían. Comprobad siempre los horarios y las tarifas en las páginas oficiales.
- Bilbao y Bilbo son la misma ciudad. Bilbao es el nombre utilizado en español, mientras que Bilbo es la denominación en euskera. Las paradas y las señales también pueden aparecer en ambos idiomas. El Casco Viejo también puede aparecer como Alde Zaharra, mientras que la estación de metro Casco Viejo suele figurar como Casco Viejo/Zazpikaleak.
- Para visitar los alrededores también podéis valorar una excursión organizada. Yo siempre consulto las actividades disponibles en GetYourGuide o en Civitatis, sobre todo cuando quiero visitar varios lugares en el mismo día sin utilizar el coche.
- Durante la Aste Nagusia reservad con mucha antelación y, quizá, fuera del Casco Viejo: de lo contrario, podríais no dormir hasta las cinco de la mañana. La fiesta suele celebrarse durante la segunda mitad de agosto y llena la ciudad de conciertos, espectáculos, fuegos artificiales, actividades gastronómicas y las tradicionales txosnas. Consultad las posibles novedades y el programa en la página oficial de Bilbao, buscando “Aste Nagusia” en la barra de búsqueda. Durante la fiesta también suele publicarse una aplicación que podréis descargar.
- Aprovechad la red Wi-Fi pública. En varias plazas, zonas turísticas y edificios municipales hay puntos de acceso gratuitos. Solo tendréis que buscar Bilbao WiFi entre las redes disponibles en vuestro teléfono.
- Valorad la posibilidad de comprar la Bilbao Bizkaia Card, que no debe confundirse con la Barik, ya que esta última es principalmente una tarjeta recargable para el transporte. La Bilbao Bizkaia Card es una tarjeta turística personal que incluye transporte y otras ventajas culturales o turísticas. Antes de comprarla, comparad su precio con el coste real de los desplazamientos y las actividades que hayáis programado.
Cuándo visitar Bilbao
- La primavera es un buen momento para visitar Bilbao. Las temperaturas suelen ser suaves, la vegetación está muy verde y la ciudad está menos concurrida que durante los meses centrales del verano. La lluvia sigue siendo posible y el tiempo puede cambiar rápidamente, así que llevad siempre alguna prenda impermeable.
- El verano ofrece días largos, temperaturas normalmente agradables y numerosos eventos. Sin embargo, julio y agosto son los meses más solicitados y caros. Incluso en verano no puede descartarse la lluvia. Agosto es especialmente animado durante la Aste Nagusia, pero quienes busquen tranquilidad quizá prefieran otro momento.
- El otoño puede ser muy sugerente. Septiembre suele ofrecer temperaturas todavía agradables, mientras que octubre trae menos visitantes y colores intensos en los parques y las zonas verdes de los alrededores. Es un momento excelente para combinar cultura, gastronomía y naturaleza, siempre que estéis preparados para la posibilidad de lluvia.
- El invierno suele ser más lluvioso y ventoso, aunque las temperaturas en la ciudad normalmente no son extremas. Es un periodo interesante para visitar museos, mercados y establecimientos gastronómicos con menos turistas, aunque los días son más cortos y el frío húmedo puede resultar intenso.
- En mi opinión, los mejores periodos para visitar Bilbao son mayo-junio y septiembre-principios de octubre. Los días son bastante largos, las temperaturas son agradables y la afluencia suele ser menor que en agosto.
- La época navideña también puede ser una buena ocasión para conocer Bilbao. La ciudad se ilumina y se decora, se organizan mercados y eventos, y la gastronomía adquiere todavía más importancia en la vida local. Llevad ropa de abrigo, una chaqueta impermeable y calzado adecuado para la lluvia.

Los museos de Bilbao: un refugio cultural imprescindible
Cuando la lluvia tiñe de gris las aguas del Nervión, Bilbao tiene una respuesta preparada: una oferta museística entre las más ricas de Europa. Más de veinte templos de la cultura os esperan al calor y a cubierto, con entradas casi siempre a precios asequibles — quizá con la excepción del Guggenheim.
Esta es mi lista de museos imprescindibles, más 2 un poco diferentes, pero que os aseguro no os decepcionarán:
- Guggenheim Museum: El titán de acero de Frank Gehry, con sus exposiciones de arte contemporáneo, puede manteneros ocupados durante horas. Con 1,2 millones de visitantes al año, es una apuesta segura.
- Museo de Bellas Artes: La antítesis perfecta: 10.000 obras desde la Edad Media hasta Chillida, en una atmósfera mucho más íntima. En 2026 la entrada es gratuita debido a las obras de renovación en curso, aunque estas limitan el acceso a una parte de la colección.
- Itsasmuseum: No es un museo marítimo cualquiera. Aquí podréis subir a barcos reales y descubrir de cerca la historia del puerto de Bilbao. Cuando lo visité, una parte del museo estaba cerrada por obras; actualmente, sin embargo, el museo está abierto con normalidad y la web oficial no señala limitaciones en el recorrido debidas a la restauración.
- Euskal Museoa: Si queréis entender el alma vasca, este es el lugar, en pleno corazón del Casco Viejo. Reabierto en junio de 2026 tras una importante renovación, hoy cuenta con espacios y montajes completamente renovados dedicados a la cultura y la historia del pueblo vasco.
- Museo Arqueológico: Un viaje por la prehistoria del País Vasco, sorprendente y accesible.
A estos cinco, como prometí, añado otros dos que quizá al principio os parezcan propuestas un poco discutibles, pero os aseguro que tienen su razón de ser:
Tour de San Mamés: Museo + estadio del Athletic Club. Aunque no seáis aficionados al fútbol, está realmente bien hecho.
Museo de Arte Sacro: Una pequeña joya que propone un recorrido por la iconografía religiosa vasca. Entrada gratuita los martes.
Pocos lo saben, pero hay un hilo rojo —o mejor dicho, un hilo de hierro— que une la historia industrial de Bilbao con su mito futbolístico.
No es casualidad que el estadio de San Mamés, o los bares durante los partidos, resuenen con el potente coro “¡Alirón, alirón, el Athletic campeón!” cada vez que el Athletic Club gana.
Esta palabra tiene un origen único, que hunde sus raíces en las minas de hierro de la región y en el estrecho vínculo comercial con Inglaterra. A finales del siglo XIX, los ingenieros británicos que trabajaban en las extracciones marcaban los filones más puros y ricos con la inscripción “All iron” (“todo hierro”).
Los mineros vascos adoptaron aquel signo de buena suerte, pronunciándolo tal como estaba escrito: “A-li-rón”. De expresión de alegría en las galerías que recibían esa placa, se convirtió en el grito de triunfo del equipo de la ciudad obrera: un auténtico puente sonoro entre el pasado industrial y el presente deportivo.
Otra curiosidad sobre el Athletic Club: es el único equipo del mundo que alinea únicamente futbolistas nacidos o formados en el País Vasco. Es una elección de identidad, un pacto no escrito con su gente.
Así que, la próxima vez que escuchéis “¡Alirón!”, recordad que ese grito no celebra solo un gol. Habla de minas, de comunidad y de orgullo: es el sonido auténtico de Bilbao.

Teatro Arriaga
Merece la pena visitarlo incluso de día — y eso sin entrar siquiera en su fascinante historia, de la que ya hemos hablado en nuestra guía completa de Bilbao. Pero si conseguís encajar también un espectáculo por la noche, un día de lluvia se vuelve de repente mucho más elegante.
El Teatro Arriaga cuenta con una programación prestigiosa y no se especializa en un único género: alterna teatro, danza, conciertos, zarzuela y musicales, por lo que resulta apto para prácticamente todos los gustos si buscáis un plan a cubierto para la noche.
Para que os hagáis una idea, la temporada 2025-2026 (agosto de 2025 – junio de 2026) estuvo dirigida por el director artístico Calixto Bieito, y uno de sus principales hilos conductores fueron las producciones propias del teatro — no solo espectáculos “comprados” a otras compañías. Entre ellas estuvieron Gesualdo WC Station (abril de 2026) y Shostakóvich 14, que cerró la temporada en junio.
También hubo importantes homenajes musicales, como el concierto con motivo del 200 aniversario de la muerte de Juan Crisóstomo de Arriaga — el compositor bilbaíno al que está dedicado el teatro, apodado “el Mozart español” — y ciclos estables como el Lied, dedicado al repertorio liederístico de cámara, que se celebra en un espacio más íntimo llamado Espacio Foyer.
También hay un espacio dedicado a la experimentación, el “Escenario Abierto”, que acoge espectáculos de menor formato, a menudo teatro contemporáneo o propuestas menos convencionales.
Y si no conseguís asistir a un espectáculo, el teatro ofrece igualmente visitas guiadas para descubrir algunos de sus secretos: un recorrido de aproximadamente una hora que os lleva por espacios normalmente cerrados al público, como la Sala Orient Express y la Sala Isabelina, con una parada en la exposición de vestuario de ópera y en el sugestivo patio de butacas.
La sala está diseñada acústicamente para todo ello: dispone de 1.200 localidades repartidas entre el patio de butacas y los palcos, además de un foso de orquesta con capacidad para hasta 60 músicos. Las visitas están disponibles en euskera, castellano e inglés.
En cuanto a los días y horarios exactos, os recomiendo comprobarlos directamente llamando al teatro antes de organizar la visita, porque la información de la web no resulta especialmente clara al respecto.

Antigua Estación de la Concordia
La Antigua Estación de la Concordia (hoy integrada en el entorno de Abando) se asoma directamente a la Ría y daba la bienvenida a sus viajeros con el Teatro Arriaga frente a ella. La estación es de estilo ferroviario inglés y su fachada de hierro y vidrio es uno de los primeros ejemplos de este tipo en España.
Pero no es esto lo que despierta la curiosidad de viajeros como nosotros. Bajo ella se encontraba la baraja, el antiguo mercado informal de sardinas, del que todavía hoy pueden verse los arcos apoyados junto a la ría. Existe la famosa canción popular “Desde Santurce a Bilbao”, que describe precisamente a una sardineira que camina “por toda la orilla” (a lo largo de la Ría), con la falda remangada, el corsé apretado y la cesta en la cabeza, vendiendo sardinas de Santurtzi puerta a puerta.
Pero la verdad es que os he traído hasta aquí con otro propósito. No tenéis que entrar corriendo para coger el tren, lo prometo. Aquí debéis entrar y dirigiros hacia la zona de billetes de la estación nueva. Levantad la vista. Sobre vosotros se extiende una enorme vidriera que celebra las industrias vascas: el mar, la mina, la siderurgia. Es una obra monumental que da la bienvenida cada día a miles de viajeros, pero muy pocos la observan de verdad.
Para quienes buscan lo insólito, visitad una estación “fantasma”: bajad en la parada Euskalduna (línea 1). Sin gastar un euro, podréis admirar la espectacular arquitectura subterránea de Norman Foster, una auténtica obra de arte cotidiana.
Aunque huellas prehistóricas y romanas (restos del 300 a.C. en el Monte Malmasín) salpican la zona, la verdadera historia urbana comienza en el año 1300, como puerto estratégico.

Azkuna Zentroa
El Azkuna Zentroa es mucho más que un simple museo o centro cultural. Es uno de esos lugares en los que podéis entrar para refugiaros de la lluvia y terminar pasando medio día casi sin daros cuenta: exposiciones, cine, espacios donde sentarse, restaurantes e incluso una piscina suspendida conviven en el interior de la antigua Alhóndiga de Bilbao.
El diseño. El edificio ya merece una visita por sí solo. El antiguo almacén de vinos, transformado con la intervención de Philippe Starck, esconde tras su fachada histórica un enorme atrio sostenido por las famosas 43 columnas, todas diferentes entre sí. Es uno de los elementos más reconocibles del Azkuna Zentroa y una de las razones por las que merece la pena entrar incluso si no tenéis pensado visitar ninguna exposición.
Si queréis entender de verdad el Azkuna Zentroa, también se organizan visitas guiadas gratuitas. Consultad la web para reservar vuestra visita. Si preferís recorrerlo por vuestra cuenta, en la entrada encontraréis también un código QR descargable que os guía por el edificio y sus curiosidades a modo de audioguía personal.
Arte y cultura. El centro acoge exposiciones temporales de arte moderno y contemporáneo, fotografía y diseño, además de performances, conciertos y otros eventos culturales. En definitiva, es un escaparate de la escena creativa vasca e internacional.
También hay cine, con una programación de calidad que incluye películas en versión original, ciclos temáticos, festivales y producciones independientes. La cartelera cambia continuamente, así que conviene consultarla en la web oficial antes de la visita.
Centro de bienestar. Si levantáis la vista hacia el techo del atrio, probablemente veréis unas siluetas moviéndose sobre vosotros: es la piscina suspendida, famosa por su fondo transparente, situada en la tercera planta del Centro de Actividad Física. Desde abajo se puede ver a la gente nadando literalmente sobre vuestras cabezas.
Si queréis utilizarla, naturalmente tendréis que acceder al centro de pago; de lo contrario, podéis limitaros a contemplarla desde abajo. El centro también cuenta con gimnasio, sala de entrenamiento funcional y una segunda piscina.
Comer y beber. Si la lluvia no da tregua, podéis quedaros tranquilamente a comer, cenar o simplemente tomar algo. Dentro del Azkuna Zentroa encontraréis varias opciones, entre ellas Yandiola, el restaurante más gastronómico del centro, Hola Bar y The Boar para algo más informal, y La Terraza, perfecta cuando el tiempo permite aprovechar también los espacios exteriores.
Pararse y simplemente estar. Una de las cosas que más me gustan del Azkuna es precisamente que no os obliga a “visitar” nada. Podéis entrar, pasear por el atrio, sentaros o quedaros un rato en los espacios comunes. Los bilbaínos pasan tiempo aquí, leen, charlan, trabajan con el portátil. Es un centro cultural, sí, pero también un auténtico lugar de vida cotidiana de la ciudad.

Jappy Gallery, la primera galería sensorial de Bilbao
Lo digo desde el principio: normalmente no suelo recomendaros este tipo de espacios. Las “galerías sensoriales” o los museos instagrameables aparecen ya en prácticamente todas las ciudades y, muchas veces, no son más que decorados pensados para hacerse una foto, sin demasiado detrás. Pero con Jappy Gallery he querido hacer una excepción, porque detrás de sus luces y colores hay una historia realmente bonita.
Es un proyecto impulsado íntegramente por mujeres, nacido del sueño de un grupo de mujeres que transformó una idea en un pequeño espacio de felicidad en el corazón industrial de Bilbao. Un lugar pensado no para sorprenderos con efectos especiales, sino para ayudaros a reconectar con vuestro “niño interior”, con esa ligereza y capacidad de asombro que tantas veces vamos perdiendo por el camino. Se perciben el cariño, la dedicación y la intención que hay detrás de todo el proyecto — y en 2024 recibió además el Premio Coca-Cola al Emprendimiento Femenino.
Dicho esto, también es una opción muy práctica si llueve: un espacio completamente cubierto y un recorrido libre de aproximadamente una hora entre salas llenas de luz y color. No está en pleno centro, así que tendréis que desplazaros un poco, pero tranquilos, no hace falta coche: es muy fácil llegar en transporte público. Metro, parada San Mamés (unos 10 minutos a pie, salida Sabino Arana); Renfe, parada Autonomía (unos 5 minutos andando); o tranvía, paradas Basurto o La Casilla.
Un consejo para ahorrar: reservad online con antelación en la web oficial, porque resulta más barato que comprar la entrada directamente allí. Yo la descubrí a través de GetYourGuide, que ofrecía un descuento para la visita. Os lo dejo aquí abajo por si coincide con vuestra estancia en Bilbao:

Bares de pintxos
Si llueve en Bilbao, ¡estáis de suerte! Tenéis la excusa perfecta para hacer un txikiteo (se pronuncia aproximadamente chikitéo), ese peregrinaje gastronómico de bar en bar que los bilbaínos practican durante todo el año, llueva o haga sol. Lo mejor es que casi todo se hace a cubierto: una cerveza pequeña (zurito) o una copa de vino en la mano, un pintxo diferente en cada parada y apenas unos pasos entre un local y otro para no mojaros. Mi consejo es empezar hacia las 13:00 o las 20:30 y dejaros llevar por el ambiente.
En el Casco Viejo tenéis la solución más cómoda de todas: los soportales de Plaza Nueva. Bajo cada arco se esconde un local diferente, y podéis ir saltando de uno a otro sin necesidad de abrir el paraguas. Mis favoritos son:
- Café Bar Bilbao (Plaza Nueva, 6)
Aquí manda la tradición. Ambiente auténtico, barra abarrotada y pintxos clásicos impecables: perfecto si fuera está cayendo un buen chaparrón y solo queréis entrar, entrar en calor y comer bien. Su pintxo bilbaíno por excelencia es la Gilda (aceituna, anchoa y guindilla en vinagre, considerada el primer pintxo de la historia), que podéis probar junto a un plato de champiñones rellenos, acompañándolo todo con un Txakoli bien fresco, el vino blanco ligero y ligeramente ácido del País Vasco. - Victor Montes (Plaza Nueva, 8)
Justo enfrente del anterior, bajo los mismos soportales, así que podéis alternar entre ambos sin mojaros. Es un local histórico y elegante, con barra de madera y estanterías llenas de botellas antiguas, donde los pintxos son algo más elaborados. Pedid el foie a la plancha o los pintxos de gambas: perfectos para un aperitivo más refinado y a cubierto. Si queréis quedaros más tiempo, sentaos en la zona de restaurante y disfrutad de una cena completa con pescado muy fresco.
Pero, en realidad, ¡merece la pena recorrer todos los soportales y probarlos todos!
Y si aún no habéis tenido suficiente, leed Sabor a Bilbao: dónde comer en Bilbao, entre txikiteo y los sabores de una de las capitales del País Vasco.
Viajar por el País Vasco significa aceptar una pequeña verdad: aquí el tiempo forma parte de la aventura. El sol, el viento y la lluvia pueden alternarse en cuestión de pocas horas, por lo que vuestra maleta debe estar preparada para todo.
La estrategia ganadora consiste en vestirse por capas. Llevad siempre una sudadera para poneros sobre la camiseta. Yo compré esta chaqueta impermeable y cortavientos y fue una de las prendas más útiles que llevé. Incluso en verano, el viento atlántico puede resultar cortante, por lo que una bufanda ligera o un calentador de cuello nunca están de más.
Elegid calzado práctico. Para salir de Bilbao y explorar la costa necesitaréis unas botas cómodas para recorrer los senderos, además de unos escarpines para las playas rocosas más resbaladizas. Meted también en la maleta el bañador y una toalla de playa ligera. Yo compré esta para poder llevarla siempre conmigo cuando visito una ciudad costera. El Atlántico está frío, pero la tentación de darse un baño heroico o de pasear con los pies en el agua siempre está al acecho.
No os dejéis engañar por la brisa fresca: el sol puede quemar la piel. Un sombrero y una crema solar de alta protección son imprescindibles. Yo siempre llevo conmigo esta crema solar, pequeña pero muy eficaz.
Casi se me olvidaba: llevad un paraguas resistente al viento. Yo llevaba uno de Samsonite, que resistió dos días de lluvia, pero una chica de Bilbao me recomendó uno de Lendoo. Ella lo llevaba consigo y parecía realmente resistente.
Completad el equipaje con un poco de tecnología útil: los mapas sin conexión y una aplicación meteorológica que consultéis con frecuencia pueden ser de gran ayuda. Como siempre, también llevé mi batería externa. Puede parecer un detalle sin importancia, pero facilita mucho las jornadas, especialmente cuando utilizáis el navegador para orientaros por los senderos y queréis fotografiar todos los rincones y los momentos más bonitos del viaje. A mí me regalaron esta y estoy encantada con ella. Existen muchísimos modelos diferentes, pero, independientemente del que elijáis, os recomiendo encarecidamente llevar una.
Con estos objetos en la maleta estaréis preparados para disfrutar del País Vasco sin demasiado estrés y adaptaros fácilmente a su clima cambiante y al ritmo de esta región tan especial.
Así que no dejéis que el mal tiempo os desanime: Bilbao sabe sorprender incluso cuando el cielo está gris. Museos, teatros, centros culturales, pintxos y lugares insólitos convierten un día de lluvia en la ocasión perfecta para descubrir una cara diferente de la ciudad — quizá menos evidente a primera vista, pero no por ello menos fascinante.
Al fin y al cabo, en el País Vasco el tiempo forma parte del viaje. Y en Bilbao, muy a menudo, es precisamente la lluvia la que os hace entrar en lugares por los que, de otro modo, simplemente habríais pasado de largo.
